Blog: La Práctica Hace al Maestro

La Práctica Hace al Maestro


Muchas personas creen que para lograr maestría en algo hay que estudiar mucho y que eso es algo reservado para unos pocos que tendrán la mezcla perfecta entre talento y conocimiento. O sea, que para ser un maestro en cualquier área de la vida, hay que tener una parte con la que se nace y otra que se adquiere.

Es interesante esta creencia, porque a pesar de estar muy arraigada en el pensamiento de la mayoría de las personas, si estudiamos la biografía de distintos seres que podríamos considerar maestros en diversos campos, como Da Vinci, Darwin, Einstein, Ghandi, entre otros, nos encontramos con que no es necesariamente verdadera. Algunos ejemplos. Einstein no fue de los mejores de su clase en la universidad, Darwin tenía dificultades para el estudio de la biología, Da Vinci nunca fue a la escuela porque era el hijo ilegítimo de un notario (por lo que no tenía derecho a asistir). Algunos les costaba calificar como genios, o sea como alguien que nace con un talento único y otros no tuvieron el acceso al conocimiento.

Entonces la pregunta que surge es ¿Qué es lo que hace que alguien logre maestría en algo? ¿Qué es lo que genera que alguien sea extraordinario en lo que hace? Este es un tema que siempre me ha fascinado y aunque no tengo ni pretendo tener la respuesta, si tengo algunas sugerencias de hacia a donde apuntar para lograrlo.

Todos podemos lograr ser extraordinarios en lo que hacemos. No es algo reservado para los que consideramos genios. Creo que todos tenemos la capacidad de lograrlo. Para hacerlo hay dos factores que me parecen fundamentales, prestar atención y practicar.

Einstein no fue de los mejores de su clase en la universidad, Darwin tenía dificultades para el estudio de la biología...

Prestar atención a los detalles que hace que un maestro sea extraordinario. Todos tenemos unas células en el cerebro que se llaman neuronas espejo, que nos permiten no sólo observar para imitar el comportamiento de otros, si no imaginar como piensan y sienten. Esta capacidad es preverbal, o sea la desarrollamos como especie antes del lenguaje y es fundamental para poder comprender el comportamiento de otros. Esta capacidad es lo que nos permite generar una conexión profunda con otros y poder intuir que es lo que desean.

Lamentablemente es una capacidad que hoy dado el comportamiento del ser humano, le damos muy poca importancia. Primero porque estamos tan enfocados en nosotros mismos, en nuestros sentimientos y pensamientos, incluyendo la obsesión que tenemos por lo que otros están pensando acerca de nosotros, que nos es casi imposible prestar atención a los demás. Segundo por la gran cantidad de distractores que mantienen a la mente ocupada en realidades virtuales generando cada vez más desconexión, como celulares, televisión, computadores e innumerables estímulos externos.

Practicar es fundamental para desarrollar las capacidades o maneras de actuar de un maestro. Se dice que cualquier persona que practique algo por 10.000 horas, logrará maestría. Traducido esto en años, digamos que practicando de dos a tres horas diarias en promedio, nos tardaríamos 10 años en lograrlo. Aquí nos enfrentamos al segundo desafío. Muchas veces pensamos que no somos capaces. Pero en realidad no es falta de capacidad, es que lo abandonamos cuando se pone difícil. Sobretodo en el mundo actual que queremos todo inmediato, pensar pasar 10 años de la vida practicando algo parece una eternidad.

Pero si lo ves de otra manera, hay cosas en las que llevas practicando toda una vida. Por ejemplo algo tan simple como caminar. De niño estuviste preparando tu cuerpo durante meses para poder dar los primeros pasos. Pero para no ser tan simplistas, piensa en cuánto tiempo llevas practicando ser como eres. Ese comportamiento que calificamos como parte de nuestra esencia no es más que miles de horas de práctica a partir de características que desarrollaste prestando atención a otras personas que las inspiraron. Por eso muchas veces cuando desarrollamos nuevas maneras de ser y no las practicamos lo suficiente, pensamos que no sirvió de nada, o que fue sólo algo pasajero.

¿Qué tal si empiezas a prestar atención a lo que verdaderamente es importante para ti en la vida? A salir de tu burbuja y empezar a observar lo que funciona en el ámbito en el que quieres lograr maestría. Una vez que sepas que es lo que funciona, empieza a practicar. Disfruta tus primeros avances, pero ten claro que es un camino que durará toda una vida. Por lo que no te desalientes por los tropiezos. Cuando encuentres uno, presta atención. Descubre que es lo que no funcionó y sigue practicando.

Es por eso que dicen que la práctica hace al maestro.


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